
Por qué todo el mundo habla de las bombas de calor
Las bombas de calor han pasado de ser una curiosidad técnica a convertirse en una de las soluciones más comentadas para climatizar la vivienda y producir agua caliente sanitaria (ACS). El motivo es sencillo: calientan y enfrían gastando menos electricidad de la que transforman en calor, gracias a un ciclo termodinámico que mueve energía de un sitio a otro. En la práctica, significan más confort con una factura controlada y menos mantenimiento que los sistemas tradicionales de caldera y radiadores.
Este artículo es una guía completa y accesible para entender qué tipo de bomba de calor te conviene, cómo dimensionarla sin volverte loco, qué esperar en costes reales, cómo lidiar con el ruido y la instalación en un piso, qué hay del ACS y qué hábitos marcan la diferencia para que de verdad ahorres. Sin jerga innecesaria y con ejemplos prácticos.
Qué es una bomba de calor, explicado sin fórmulas
Una bomba de calor actúa como una máquina de mover calor. Puede trasladarlo desde el aire exterior a tu casa (para calentar) o al revés (para enfriar). Lo consigue haciendo circular un refrigerante que cambia de estado y presión a través de un compresor, un evaporador, un condensador y una válvula de expansión. El detalle técnico importa menos que la idea clave: no genera calor quemando o resistiendo, lo traslada. Por eso su eficiencia es tan alta.
Dos indicadores te orientan:
- COP (coeficiente instantáneo): calor útil entregado dividido por la electricidad consumida en ese momento. Un COP de 3 significa que por cada kWh eléctrico, consigues 3 kWh térmicos.
- SCOP (rendimiento estacional): parecido, pero promediado a lo largo de toda la temporada, con frío, deshielos, arranques y paradas. Es el que se parece más a tu realidad.
Con SCOP altos (3 a 5, según clima y equipo) es frecuente que una bomba de calor reduzca el gasto frente a calderas de gas o gasóleo, especialmente si ajustas la temperatura de impulsión y usas emisores adecuados.
Tipos de bombas de calor y cómo elegir sin perderte
No hay un único modelo. Hay tres grandes familias con variaciones. Elegir bien evita problemas y sorpresas.
Aire-aire: la opción más directa
Son los equipos que la mayoría conoce como “aire acondicionado con bomba de calor”. Extraen calor del aire exterior y lo entregan al aire interior mediante uno o varios splits o una unidad central por conductos. Ventajas claras: instalación rápida, coste ajustado y modo de calor inmediato.
- Pros: inversión menor, respuesta rápida, perfecto para zonificar (calentar solo las estancias ocupadas), válido para frío y calor.
- Contras: no producen ACS por sí mismas, pueden resecar el ambiente si abusas, el confort depende del flujo de aire.
- Para quién: pisos y casas que no necesitan ACS centralizada, o que combinan con un termo eficiente para el agua caliente.
Aire-agua: calor al circuito hidráulico y al ACS
Captan calor del aire y lo ceden al agua. Con ese agua puedes alimentar radiadores, suelo radiante o fancoils, y también calentar un depósito de ACS. Son más versátiles y reemplazan a una caldera con energía eléctrica.
- Pros: integración con emisores hidráulicos, producción de ACS, buena eficiencia a baja temperatura, confort estable.
- Contras: instalación más compleja, conviene ajustar emisores para trabajar a baja impulsión, requiere espacio para unidad interior y depósito.
- Variantes: monobloc (todo compacto en exterior, hidráulica simplificada) y bibloc/split (intercambiador interior y unidad exterior, líneas de refrigerante entre ellas).
- Para quién: quien quiere sustituir la caldera y unificar climatización y ACS con un consumo muy optimizado.
Geotermia y agua-agua: máximo confort, obra más seria
La geotermia toma calor del terreno o de una masa de agua mediante sondas enterradas o pozos. La temperatura fuente es más estable que la del aire, por lo que el rendimiento puede ser muy alto durante todo el año.
- Pros: eficiencia estable, gran durabilidad, silencio, ideal para climas extremos.
- Contras: inversión inicial elevada, obra civil para perforaciones, no siempre viable en comunidades de vecinos.
- Para quién: viviendas unifamiliares con terreno, proyectos nuevos o reformas profundas.
Dimensionamiento: cómo acertar con la potencia sin pasarte
Una bomba de calor sobredimensionada arranca y para demasiado; una corta no alcanza la temperatura en días fríos. El punto justo depende de pérdidas térmicas de la vivienda, clima y uso. No hace falta convertirse en ingeniero para entender lo esencial.
Empieza por la envolvente: aislar es ahorrar gratis a largo plazo
El mejor kWh es el que no consumes. Ventanas con buen cierre, juntas sin fugas, puentes térmicos reducidos y algo de aislamiento en muros y techos a menudo valen más que subir potencia. Cada mejora de la envolvente rebaja las necesidades de calor y permite trabajar a temperaturas más bajas, donde la bomba rinde mejor.
Reglas simples que sí ayudan
Un instalador competente realizará un cálculo de cargas con tus metros, orientación, materiales y clima. A modo orientativo:
- Piso medio bien aislado: 40–60 W por m² en clima templado.
- Casa mal aislada: puede subir a 80–100 W por m².
- Climas fríos: ajustar con la temperatura de diseño local; conviene equipos cold-climate.
Mejor una bomba de calor inverter que module bien la potencia que una muy sobredimensionada. Y si el instalador habla del “punto bivalente” (cuándo necesitar apoyo en días extremos), no te asustes: es normal plantearlo para climas de inviernos duros.
Si ya tienes radiadores
Las aire-agua funcionan de maravilla con suelo radiante y fancoils, pero también pueden alimentar radiadores existentes. La clave es la temperatura de impulsión necesaria. Si tus radiadores son grandes o sobredimensionados, probablemente podrás calentar la casa con 45–50 ºC, donde el rendimiento es alto. Si exigen 60–70 ºC, busca modelos de alta temperatura y asume que el SCOP bajará. Otra opción es sustituir algunos radiadores por fancoils en estancias clave.
Rendimiento real y factura: qué esperar de verdad
El rendimiento de catálogo siempre suena estupendo. En la vida real, el SCOP depende de la temperatura exterior, la de impulsión, el control, las paradas, el deshielo y el uso que le des. Aun así, con un sistema bien diseñado y controlado, un SCOP entre 3 y 4 en clima templado es razonable.
Traducido a dinero: si la electricidad cuesta X €/kWh, con SCOP 3 el kWh térmico te sale a X/3. Comparado con gas o gasóleo, no es raro ahorrar un 20–40% anual, a veces más si además corriges hábitos y horarios.
En climas fríos también funcionan
Antiguamente el mito era “no calientan con frío”. Hoy hay modelos para clima frío con inyección de vapor y compresores capaces de rendir a temperaturas muy bajas. Pierden rendimiento al bajar de −10 ºC, sí, pero siguen calentando. Lo que empeora el SCOP no es un día extremo, sino mucho tiempo a muy baja temperatura y con impulsiones altas.
El efecto del deshielo
En días húmedos y fríos, el evaporador exterior se hiela y la máquina debe deshelar. Durante ese rato, o bien para, o bien invierte el ciclo un momento y toma calor del interior. Es normal y está contemplado en los SCOP. Con una instalación correcta de condensados, un sorbo de paciencia y buena curva climática, el confort apenas se nota.
Agua caliente sanitaria sin tragarte sorpresas
El ACS es un punto sensible. Para tener agua segura y cómoda, la bomba de calor sube la temperatura del depósito. A 50–55 ºC, el rendimiento baja respecto a calentar a 35–40 ºC, pero sigue siendo mejor que una resistencia eléctrica pura. Muchos equipos programan un ciclo térmico semanal para prevenir legionella elevando el depósito a 60 ºC durante un rato. No lo desactives; programa la hora que menos te afecte.
Ruido y ubicación: convive bien con tus vecinos
La unidad exterior emite ruido, medido en dB(A). Fíjate en el dato de presión sonora a 1 m y 5 m, y recuerda que el sonido cae con la distancia. Consejos prácticos:
- Ubica lejos de dormitorios y de las ventanas más usadas.
- Usa silent blocks y soporte firme para evitar vibraciones.
- Planifica el desagüe de condensados para que no gotee sobre pasos ni a fachada.
- Evita rincones que reenvíen el sonido (efecto caja) hacia vecinos.
- Si vives en un piso, confirma normas de comunidad y ordenanzas locales sobre ubicación exterior y estética.
Refrigerantes: qué son R32 y R290 y por qué importan
Los refrigerantes modernos buscan combinar eficiencia con un potencial de calentamiento bajo. Hoy verás sobre todo R32 y, cada vez más, R290 (propano) en equipos aire-agua. El R290 ofrece un GWP muy bajo y buen rendimiento a baja temperatura. Es ligeramente inflamable, así que los equipos vienen diseñados con medidas de seguridad. Elige instaladores certificados que cumplan normativa y te expliquen los requisitos del lugar de instalación.
Controles que sí aportan: menos botón y más lógica
El control marca la diferencia entre “rinde bien” y “rinde de lujo”. Claves:
- Curva climática en sistemas agua: la temperatura de impulsión sube o baja sola según el frío exterior. Cuanto más bajes la impulsión, más eficiente la máquina.
- Zonas: calienta de forma distinta el salón y los dormitorios. Evita abrir y cerrar a lo loco; juega a favor de la inercia térmica.
- Horarios: en calor, funcionamientos largos y suaves van mejor que picos intensos. En frío (modo aire acondicionado), cuidado con enfriar de golpe; deshumidificar ayuda más al confort.
- ACS programado: adapta el calentamiento del depósito a tus usos reales de ducha y cocina.
- Integración simple: un termostato bien calibrado o la app del fabricante bastan. Lo “smart” suma si añade lógica climática clara, no por la cantidad de menús.
Instalación paso a paso sin letra pequeña
La experiencia con bombas de calor es tan buena como la instalación que la acompaña. Un buen profesional debe:
- Visitar la vivienda, medir y preguntar hábitos y horarios.
- Calcular cargas básicas y proponer potencia con margen razonable, explicando el porqué.
- Definir ubicación de unidad exterior: ventilación, anclaje, evacuación de condensados, distancia a vecinos.
- Si es aire-agua, evaluar emisores, depósito de ACS, bypass hidráulico y vaso de expansión.
- Entregar presupuesto desglosado con modelo exacto, accesorios, mano de obra y plazos.
- Probar la máquina y enseñarte a usarla, dejando manuales y parámetros básicos documentados.
En pisos, pregunta por permisos de comunidad y por si la fachada o el patio interior admiten la unidad exterior. Un arquitecto o administrador de fincas puede aclarar dudas de carga, estética y rejillas.
Costes que sí verás: instalación, consumo y mantenimiento
Los rangos de precio varían por potencia y complejidad:
- Aire-aire split sencillo para un salón: inversión moderada, instalación rápida.
- Aire-aire multisplit para varias estancias: coste medio, obra ligera (lineales y canaletas) o por conductos en reforma.
- Aire-agua con ACS y conexión a radiadores/suelo radiante: inversión relevante, más accesorios y mano de obra.
- Geotermia: inversión alta, con perforaciones y proyecto más largo.
En operación, el consumo dependerá del SCOP, de tus ajustes y del clima. Para tener una idea, compara este cálculo casero: si tu casa necesita 8.000 kWh térmicos de calefacción al año y tu sistema logra un SCOP 3, consumirá unos 2.700 kWh eléctricos. Con una tarifa X, sabrás la factura estimada.
En mantenimiento, los filtros de aire-aire se limpian cada pocas semanas en temporada. Las aire-agua requieren revisión anual: presiones, anticongelante si aplica, depósitos de ACS (ánodo en acumuladores vitrificados), chequeo de fugas y parámetros de control.
Cómo integrarlas con lo que ya tienes sin rehacer la casa
Si te da apuro “tirar” tu sistema actual, existen montajes híbridos. Una aire-agua puede trabajar el 90–95% del tiempo. En días extremos, la caldera antigua apoya o arranca. No es la solución más simple, pero acorta el retorno si ya tienes caldera reciente y radiadores que piden impulsiones altas.
En aire-aire, puedes conservar radiadores para olas de frío puntuales y usar los splits la mayor parte del invierno. También funciona a la inversa en verano: los splits cubren el frío con eficiencia, y te olvidas de la caldera.
Vivir con bomba de calor: hábitos que multiplican el ahorro
La tecnología ayuda, pero tus gestos diarios cierran el círculo:
- Constancia: en calefacción, evita “todo o nada”. Mejor mantener un nivel suave que calentar desde cero cada tarde.
- Setpoints realistas: 20–21 ºC de día y 18–19 ºC de noche en invierno aportan confort y limitan consumo.
- Puertas y cortinas: zonificar no es aislarte del resto del mundo. Cierra puertas de estancias no usadas; aprovecha el sol con cortinas abiertas de día y ciérralas de noche.
- Ventila corto e intenso: cinco minutos con ventanas bien abiertas es mejor que media hora entreabiertas.
- ACS con cabeza: programa el calentamiento para cuando más lo uses; ducha en lugar de baños largos.
Enfriar en verano sin obsesionarte con el número
La cara B de la bomba de calor es el aire acondicionado. Para mejorar el confort y gastar menos:
- Deshumidificar ayuda tanto como bajar grados. A 26 ºC con humedad controlada, se está bien.
- Evita lanzar aire a 18 ºC directo a la gente. Orienta lamas, reparte el flujo y usa ventilador de techo si tienes.
- Sombrea fachadas y ventanas. Un toldo o persiana baja la carga antes de que entre el calor.
Evitar errores típicos
Los problemas más repetidos no son del equipo, sino de las decisiones:
- Elegir por precio y no por diseño: escoge por SCOP, curva climática y calidad de instalación, no solo por oferta.
- Subir impulsión a lo loco: si pides 60 ºC por sistema, el rendimiento cae. Sube lo mínimo para el confort.
- Curva climática mal ajustada: tómate una semana para afinarla con el instalador. Luego, manos fuera.
- Sin evacuación de condensados: en invierno puede haber charcos y hielo. Planifícalo desde el principio.
- Falta de espacio para mantenimiento: deja accesos y válvulas. Te ahorrarás dolores de cabeza.
Ruido interior y calidad del aire
Los splits modernos ya son muy silenciosos, pero si te molesta el zumbido nocturno:
- Activa el modo silencio por la noche.
- Limpia filtros con regularidad. Un filtro obstruido obliga a más velocidad.
- Comprueba la nivelación de la unidad; las vibraciones generan resonancias.
Si notas sequedad, no bajes el termostato más; añade humidificación suave o baja la velocidad del ventilador. El confort no es solo temperatura.
Pedir presupuesto: checklist útil
Para comparar propuestas de forma justa, solicita que incluyan:
- Marca y modelo exacto, potencia nominal y a carga parcial, SCOP y niveles de ruido.
- Tipo de refrigerante y si la unidad es monobloc o split.
- Accesorios incluidos: depósito ACS, válvulas, vaso de expansión, bombas, sonda exterior.
- Obra y cableados: recorridos, perforaciones, soportes, gestión de condensados.
- Puesta en marcha y ajuste de curva climática, explicación de uso al usuario.
- Garantía, servicio y disponibilidad de repuestos.
¿Y en comunidades con calefacción central?
Si tu edificio tiene calefacción central con reparto individual, la bomba de calor individual puede no tener sentido o estar limitada por normativa de la comunidad. Algunas comunidades están migrando a bombas de calor centralizadas con reparto por vivienda. En ese caso, pregunta por:
- Temperatura de impulsión del circuito común y si permite trabajar a baja temperatura.
- Contabilización individual de consumos.
- Plan de mantenimiento y ruidos en cubierta o patios técnicos.
Si tu piso es independiente, confirma puntos de anclaje, paso de líneas y si la fachada admite unidad exterior. A veces un patio interior o una azotea comunitaria autorizada son la solución.
Pequeñas decisiones con gran efecto
El detalle manda. Estas decisiones, a menudo invisibles, mejoran resultados:
- Termostatos de radiador en calefacción por agua: permiten ajustar estancia a estancia sin forzar la impulsión general.
- Caudal adecuado: ni ahogar ni acelerar el agua. El instalador debe equilibrar el circuito.
- Sondas bien ubicadas: lejos de fuentes de calor, ventanas soleadas o corrientes.
- Aislamiento de tuberías en tramos fríos. Pierdes menos calor y evitas condensaciones.
¿Tarifa eléctrica distinta? ¿Batería? ¿Placas?
Sin entrar en sistemas complejos, dos ideas:
- Tarifas con discriminación horaria: si puedes desplazar parte del ACS a horas baratas, suma. En calefacción, la ganancia depende de tu clima y de la inercia de la vivienda.
- Autoconsumo: si ya tienes placas solares, la bomba de calor es una gran forma de valorizar esa energía, especialmente para ACS y en franja solar. No es obligatorio; es un plus si ya existe.
Seguridad y sentido común
Las bombas de calor son seguras. Lo esencial es que las instale y mantenga personal cualificado, especialmente por el manejo de refrigerantes y la presión en circuitos de agua. Mantén la zona libre de objetos, no bloquees la ventilación y sigue los mantenimientos recomendados. Si notas olores extraños, vibraciones nuevas o hielo persistente fuera de lo normal, llama al servicio técnico.
Casos reales simplificados
Piso de 80 m² con dos habitaciones
Objetivo: calefacción y frío con inversión moderada. Solución típica: multisplit aire-aire con 2–3 unidades interiores y una exterior. Ventajas: obra ligera, zonificación, ACS aparte con termo eficiente. Claves: ubicación de exteriores en fachada o patio, goteo controlado de condensados.
Adosado de 120 m² con radiadores
Objetivo: sustituir caldera y tener ACS. Solución: aire-agua con depósito ACS de 180–200 L. Si los radiadores permiten 45–50 ºC en días normales, el SCOP será alto. Ajusta curva climática y termostatos de radiador. Considera fancoils en estancias que pidan más temperatura.
Unifamiliar en clima frío
Objetivo: confort todo el año. Soluciones posibles: aire-agua cold-climate bien dimensionada con suelo radiante y depósito de inercia moderado; o geotermia si el terreno y el presupuesto acompañan. En ambos casos, curva climática cuidada y ventilación con recuperación de calor si es vivienda nueva.
Qué mirar en la etiqueta y el catálogo sin perder tiempo
Cuando tengas un modelo en mente, mira estos puntos y pasa de lo accesorio:
- SCOP por zona climática: no todos miden igual en calor “medio” o “frío”. Compara peras con peras.
- Potencia a bajas temperaturas: tablas de capacidad a −7 ºC o −10 ºC te dicen si el equipo “aguanta el tipo”.
- Nivel de ruido: presión sonora a varios metros, no solo potencia sonora.
- Refrigerante y límites de seguridad del fabricante.
- Garantías y red de servicio en tu zona.
Desglose de dudas frecuentes
¿Se estropean más que una caldera?
No. Tienen menos piezas sometidas a combustión y hollín. Como cualquier equipo, agradecen mantenimiento básico y un buen ajuste inicial.
¿Necesito suelo radiante sí o sí?
No. Ayuda, pero radiadores grandes o fancoils funcionan bien. Lo decisivo es la temperatura de impulsión.
¿Puedo calentar una casa antigua?
Sí, con una auditoría de pérdidas y expectativas realistas. Aísla lo que puedas, ajusta emisores y busca un modelo preparado para impulsiones algo más altas.
¿En verano gastaré mucho enfriando?
Si controlas la humedad y sombreas, no. El modo frío de una bomba de calor inverter es eficiente, sobre todo si evitas bajar de 24–26 ºC.
Pequeño glosario útil
- SCOP: rendimiento estacional en calefacción; incluye arranques, paradas y climas variables.
- Curva climática: relación predefinida entre temperatura exterior e impulsión del agua.
- Fancoil: emisor de agua con ventilador interno; funciona a baja temperatura con alto rendimiento.
- Depósito de inercia: tanque que estabiliza el circuito de agua para evitar ciclos cortos.
- Split/monobloc: cómo se reparte la máquina entre exterior e interior.
Cómo saber si estás listo para dar el paso
Un checklist rápido para cerrar la decisión:
- Tu vivienda está razonablemente sellada y no tiene corrientes constantes.
- Sabes dónde ubicarías la unidad exterior sin molestar.
- Tu familia acepta zonificar y cuidar hábitos básicos.
- Tienes claro qué esperas del ACS y dónde colocar un depósito si hace falta.
- Has pedido dos o tres presupuestos comparables y no solo por precio.
Si marcas todas o casi todas las casillas, probablemente estás listo para disfrutar de la tecnología sin sobresaltos.
Resumen:
- Una bomba de calor mueve calor en lugar de generarlo; por eso su eficiencia es alta.
- Elige entre aire-aire (rápida y zonificable), aire-agua (con ACS y radiadores/suelo) o geotermia (máxima estabilidad).
- El SCOP refleja el rendimiento real de temporada; es el dato que importa para la factura.
- Dimensiona con cálculo de cargas, mejora la envolvente y evita sobredimensionar.
- Si tienes radiadores, busca trabajar a baja impulsión o combina con fancoils.
- Cuida ubicación y ruido de la unidad exterior, y planifica bien los condensados.
- Para ACS, usa depósito, programa ciclos y respeta los choques térmicos de seguridad.
- La curva climática y una zonificación sensata bajan consumo sin perder confort.
- Evita errores: no elegir solo por precio, no subir impulsiones a lo loco y no olvidar el desagüe.
- Con buena instalación y hábitos, ahorras frente a combustibles fósiles y ganas confort todo el año.