
Los códigos QR han pasado de curiosidad a rutina. Están en menús, entradas, aparcamientos, paquetes, devoluciones, pagos instantáneos y hasta inicios de sesión. Son rápidos, baratos y prácticos. También han atraído a estafadores que se aprovechan de la confianza, del mal diseño y de la prisa. La buena noticia: con unas cuantas reglas sencillas puedes mantener la comodidad del QR y reducir al mínimo los riesgos.
Esta guía te enseña cómo funcionan los QR que “tocan dinero” o gestionan accesos, qué errores aprovecharán contra ti, y qué hábitos y ajustes conviene activar en tu móvil para usar QR a diario sin sorpresas. Es un enfoque práctico, paso a paso, con ejemplos reales y soluciones claras.
Lo básico que sí importa: qué hay “detrás” de un QR
Un QR no es más que un cuadro que codifica datos. Puede contener un texto, un enlace, un número de teléfono, los datos de un pago o la clave de una red Wi‑Fi. Al escanearlo tu móvil interpreta ese contenido y te ofrece una acción: abrir un sitio web, guardar un contacto, conectarte, pagar o iniciar sesión.
Estáticos vs dinámicos
- Estático: el contenido está grabado en el QR y no cambia. Es habitual en carteles, pegatinas o menús. Si el enlace está mal o ha caducado, no hay forma de corregirlo sin reimprimir.
- Dinámico: el QR apunta a un intermediario (normalmente una URL corta) que redirige en función del momento, la mesa, la campaña o el usuario. Es cómodo para el negocio, pero también más fácil de manipular si no se protege bien.
Vista previa, dominio y contexto
Antes de tocar nada, fíjate en tres cosas:
- Vista previa: iOS y Android muestran el dominio al enfocar el QR. Esa primera pista ya te dice si vas a “midominio.com” o a “midominio-com.seguro-promo.co”. No es lo mismo.
- Dominio: lo importante es el dominio base, no las palabras de antes o después. En “www.banco.ejemplo.seguro-pay.com/cuenta”, el dominio real es “seguro-pay.com”, no “banco”.
- Contexto: ¿Quién ha puesto ese QR ahí? ¿Está impreso en el ticket o es una pegatina sobrepuesta? ¿Es un cartel oficial o un folio cualquiera pegado con celo?
Riesgos reales hoy y cómo te los encuentras
No hace falta tecnicismo para entender los ataques más comunes. Ocurre por engaño y prisa, no por “hackeo invisible”.
Quishing: phishing con QR
Es lo mismo que el phishing por email, pero en físico o en pantalla: te llevan a una web falsa que copia a tu banco, a tu mensajería o a tu plataforma favorita para robarte credenciales o tarjetas. Señales:
- Dominios raros o con faltas sutiles.
- Urgencias: “actualiza ya”, “tu cuenta se cerrará”, “tu paquete se devuelve”.
- Solicitudes de datos que no cuadran con el contexto (PIN, claves de firma, seed de criptocartera).
Pegatinas encima de códigos legítimos
Muy común en aparcamientos, máquinas de vending, patinetes, bicicletas compartidas o carteles de eventos. El estafador imprime un QR con su enlace y lo pega encima del original. Al escanear, pagas en un sitio controlado por él, instalas una app falsa o entregas datos.
Pagos desviados o “gorroneo de propinas”
En pagos instantáneos con QR, si el código apunta a otra cuenta, puedes acabar transfiriendo a un desconocido. En bares o festivales, han aparecido pegatinas de “propina” que no pertenecen al local. La clave es verificar el beneficiario antes de confirmar.
Inicios de sesión con QR secuestrados
Servicios como WhatsApp Web, Discord, Spotify o clientes de correo a veces usan QR para iniciar sesión sin escribir. Un atacante puede mostrarte un QR legítimo pero interceptar la sesión si te hace escanearlo en un sitio intermedio o en un equipo público. Nunca escanees QRs de “soporte” no solicitado.
Wi‑Fi y portales cautivos falsos
Los QR que “te conectan” a una red pueden configurarla en tu móvil sin que tú teclees nada. Si el código te apunta a una red falsa con mismo nombre que la real (evil twin), todo lo que envíes puede pasar por su equipo. Además, algunos QR te llevan a portales cautivos falsos que piden datos o instalan perfiles.
Apps fuera de tienda por QR
Otra trampa típica: el QR que te dice “instala nuestra app aquí” y te descarga un archivo fuera de la tienda oficial. Si instalas, cedes permisos, accedes a tu cámara, contactos o SMS y abres la puerta a malware.
Reglas simples que evitan el 90 % de problemas
Son hábitos. No quitan tiempo y te blindan la mayor parte de las situaciones.
Antes de escanear
- Busca señales de manipulación: pegatinas sobre pegatinas, diferencias de estilo entre el QR y el cartel, códigos en sitios poco lógicos (esquinas, alturas raras, folios improvisados).
- Verifica el origen: ¿el QR está dentro de la app del negocio, en su web o impreso en su recibo? Mejor que un papel suelto.
- Prefiere rutas oficiales: si es un comercio o una administración, entra tú a su web o a su app desde la tienda oficial y navega desde ahí a la sección que necesites.
Mientras escaneas
- Usa la cámara del sistema o la app del banco/servicio. Evita “superlectores” de terceros con demasiados permisos.
- Lee la vista previa completa: dominio, bloqueo de candado, texto. Si algo no cuadra, cancela.
- No instales nada desde un QR: busca la app en la tienda por su nombre exacto. Si no existe, sospecha.
- Evita redes Wi‑Fi QR en sitios sensibles: si la red no es necesaria, usa tus datos móviles.
Después de escanear
- Revisa el beneficiario y la cantidad antes de pagar. Si tu app muestra el nombre del comercio, compáralo con el ticket o el nombre fiscal.
- Cierra pestañas y borra perfiles instalados si el QR te pidió ajustes extraños.
- Monitorea tu banco o cartera tras hacer pagos por QR en sitios nuevos. Activa alertas.
Pagos con QR sin sustos: del bar a la ventanilla
Cada país y proveedor usa esquemas distintos, pero la lógica es similar. Estos pasos aplican a la mayoría de plataformas de pagos instantáneos y a soluciones de “QR del comercio”.
Verifica el titular
Tu app debería mostrarte el nombre del receptor antes de confirmar. Si ves algo genérico, faltas o un nombre que no es el del comercio, para. Pregunta. Los negocios serios aceptarán que verifiques.
Códigos estáticos para propinas y pequeños comercios
- Coteja el rótulo con caja o TPV: que el nombre que sale en tu app coincida con el negocio.
- Confirma la cantidad: en QR estáticos la cantidad suele estar en blanco. Introduce tú el importe correcto y revisa antes de enviar.
- Evita “intermediarios raros”: acorta la cadena: cliente → app de banco → receptor. Cuantos menos pasos, menos riesgo.
Códigos dinámicos en tiendas y restaurantes
- Dinámicos bien hechos muestran la mesa, la referencia del pedido y el importe exacto.
- Revisa el importe final y posibles cargos añadidos (envases, servicio). Si puedes, pide el desglose en el ticket físico o digital.
- Evita escanear el QR de otra mesa o usar fotos. Un QR fuera de su pantalla original puede estar caducado o pertenecer a otro pedido.
Devoluciones, envíos y mensajería
Para etiquetas o devoluciones, el QR suele llevarte a la web del transportista o a un código para el punto de entrega.
- Accede desde la cuenta del comercio y genera la etiqueta dentro de tu pedido, no desde enlaces recibidos por mensajería dudosa.
- Revisa el dominio del transportista (la dirección exacta) y el número de seguimiento antes de pagar por recogida o cambiar una cita.
Inicios de sesión con QR: rápidos, pero con cabeza
Los QR para iniciar sesión eliminan contraseñas en TVs, ordenadores públicos o clientes de escritorio. Úsalos así:
Solo en pantallas que controlas
- Evita escanear desde kioscos o pantallas compartidas. Si tienes que hacerlo, cierra sesión y elimina el dispositivo en cuanto termines.
- Comprueba el dominio en la app o en el navegador del móvil antes de aprobar. Debería ser el dominio oficial del servicio.
- Activa notificaciones de inicio de sesión en la cuenta. Te avisarán si alguien activa una sesión nueva.
Método de respaldo y revocación
Ten marcado dónde revocar sesiones (por ejemplo, “dispositivos vinculados”). Así, si alguna vez escaneas donde no debías, puedes cortar el acceso en segundos.
Wi‑Fi con QR: cuándo sí y cuándo mejor no
Los QR para Wi‑Fi codifican el nombre de la red y la clave. Es cómodo en casa y oficinas. Fuera, valora riesgos.
Seguros en entornos controlados
- Casa, oficina, aula: el QR es fiable si lo generas tú. Retira y reemplaza el QR al cambiar la clave.
- Perfiles móviles: evita instalar perfiles o certificados que no entiendas. Para una red doméstica no hacen falta.
Precaución en cafés y espacios públicos
- Prefiere datos móviles para banca, compras y trabajo sensible.
- Redes gemelas: si el QR te conecta a una red con mismo nombre que otra cercana, desconfía. Mejor pide la clave al personal y escríbela.
Eventos, aparcamientos y movilidad: escenarios “pegatina”
En conciertos, ferias y parkings, la tentación de poner una pegatina encima de lo oficial es alta. Así te proteges:
Entradas y acreditaciones
- Valida en la app oficial del evento o del operador. Evita QR que te obligan a “descargar otra app” sin pasar por la tienda.
- Evita compartir capturas de tus QR de acceso. Cualquiera podría duplicarlos.
Aparcamientos y multas falsas
- Paga en la app conocida o en el parquímetro. Si usas QR, verifica el dominio y el nombre del municipio o del operador.
- Multas con QR en el parabrisas que llevan a webs de pago fuera de lo oficial: no pagues. Comprueba la sanción en la web municipal auténtica o a través de su app.
Movilidad compartida
- Activa y cierra viajes desde la app oficial, no desde QR impresos por terceros.
- Inspecciona el código en el vehículo. Si ves una etiqueta sospechosa o superpuesta, repórtalo en la app.
Herramientas y ajustes del móvil que te ayudan
Tu teléfono ya incluye funciones útiles. Actívalas y úsalas a tu favor.
iPhone y Android: lector integrado
- Cámara nativa: es suficiente para la mayoría de usos y muestra previa del dominio antes de abrir.
- Desactiva “abrir automáticamente” en apps de terceros si la tienen. Mejor decide tú.
Protección de apps y enlaces
- Play Protect y App Store: instala y actualiza desde tiendas oficiales. Evita APK/IPA por QR.
- Asociación de enlaces: en Android, las “App Links” abren dominios verificados directamente en su app oficial, reduciendo páginas intermedias falsas.
- Navegadores con protección antifraude: Safari, Chrome, Firefox y Edge alertan ante sitios engañosos conocidos. No ignores avisos.
Capas extra que merecen la pena
- Gestor de contraseñas: solo autocompletará en dominios correctos; si no ofrece rellenar, sospecha del sitio.
- Alertas bancarias: activa notificaciones push y límites por operación. Si algo se cuela, lo verás al instante.
- Bloqueo de contenido: DNS o apps de filtrado reducen el acceso a sitios maliciosos conocidos.
Para negocios y administraciones: QR bien hechos que la gente confía
Si pones QR para clientes o ciudadanos, varias buenas prácticas reducen fraude y soporte.
Diseño y colocación
- Integrado en el diseño oficial (colores, tipografías, logotipo). Evita folios sueltos y sin marca.
- Antimanipulación: usa materiales difíciles de despegar, lacados o con holograma. Revisa y renueva periódicamente.
- Texto claro junto al QR: explica qué hará: “Abrirá midominio.com/pago-mesa-12”. Indica un método alternativo sin QR.
Dominios y seguridad técnica
- Dominio propio y corto: evita acortadores genéricos. Un subdominio tuyo refuerza la confianza y la trazabilidad.
- HTTPS estricto (HSTS) y certificados válidos. Redirecciones mínimas.
- QR dinámicos con caducidad y claves rotatorias. Si te copian el código, que deje de servir a los pocos minutos.
- Enlaces profundos verificados a tu app. Si el usuario la tiene, se abrirá directamente.
Pagos: reduce errores y soporte
- Muestra el nombre fiscal y el importe antes de confirmar. Añade la mesa o el pedido.
- Propinas y extras transparentes: botones claros y opción sin propina. Evita preselecciones confusas.
- Soporte visible: un teléfono o chat oficial en la misma pantalla ayuda a parar fraudes de “soporte falso”.
¿Y si ya caí? Plan de primera hora
Si crees que has escaneado un QR malicioso o has pagado a quien no debías, gana tiempo con estos pasos:
- Detén pagos y avisa a tu banco de inmediato. Algunos pagos instantáneos se pueden bloquear si actúas rápido.
- Cambia contraseñas de la cuenta afectada y activa 2FA si no lo tenías.
- Revoca sesiones en el servicio implicado (dispositivos vinculados, sesiones activas).
- Elimina perfiles o apps que instalaste desde el QR. Pasa un análisis con tu antivirus móvil.
- Guarda capturas del QR, la web y la operación. Te servirán para la denuncia o la reclamación.
Preguntas rápidas que todos tenemos
¿Puede un QR “infectar” mi móvil con solo mirarlo?
No. El QR es datos. El riesgo empieza cuando tocas y ejecutas una acción: abrir un enlace, instalar una app, aceptar un perfil o dar permisos. La vista previa y el escepticismo son tu mejor defensa.
¿Qué app uso para escanear?
La cámara del sistema en iOS o Android es suficiente. Para pagos, usa la app oficial de tu banco o del servicio. Evita apps de terceros que prometen “mejoras” sin explicar qué hacen con tus datos.
¿Hay forma de saber si me rastrean al escanear?
En QR dinámicos se suelen contar visitas. Es parte del juego del marketing. Tu defensa es no dar datos extra si no son necesarios, usar navegadores con protección y preferir rutas directas a apps oficiales.
¿Son seguros los QR en restaurantes?
Sí, si están bien implementados. Busca dominio propio del local o de su proveedor de TPV, importes claros y opción de pagar también con tarjeta física o en caja si lo prefieres.
¿Qué hago si veo una pegatina sospechosa?
No la escanees. Avísalo al personal. Si necesitas pagar o acceder, usa el método alternativo: app oficial, web escrita a mano o pago en caja.
Casos prácticos que te sonarán
1) El parking del centro
Llegas al cajero y ves un QR “paga aquí y evita la cola”. Al enfocarlo, aparece “pay-parking-help.info/centrociudad”. Detente. El dominio no es el del operador. Mejor paga en el cajero o en la app oficial que ya conoces. Si tienes dudas, busca el nombre del operador en la señalización y verifica su web real.
2) El bar con propina digital
En la barra hay un QR en una chapita con el logo. Al escanear, tu app muestra “Receptor: Juan Pérez”. ¿Es el negocio o es un particular? Pregunta. Si tu app permite ver el nombre fiscal del comercio, úsalo como criterio. Si no coincide, paga en caja o con tarjeta física.
3) WhatsApp Web en la biblioteca
Abres un ordenador público, vas a WhatsApp Web y te muestra un QR para vincular. Lo escaneas, trabajas y te vas. Error común: no cerraste sesión. La solución: desde tu móvil ve a “Dispositivos vinculados” y cierra todo. Activa además las notificaciones de inicio de sesión.
4) Wi‑Fi gratis en el festival
Un cartel ofrece Wi‑Fi con QR. Al escanear intenta instalar un “perfil de red”. Para ocio, no hace falta. Si quieres conectarte, pide la clave o usa datos móviles. Evitas redes falsas y perfiles que podrían seguirte después.
5) Devolución de un paquete
Recibes un email con un QR para devolver. No te convence. Entra en tu cuenta del comercio y genera la etiqueta desde el pedido. Así confirmas que el QR y el número de seguimiento son legítimos.
Pequeños hábitos que marcan la diferencia
- Nombre antes que logo: lo visual puede engañar; el dominio y el nombre legal no.
- Tu ruta, tu norma: si puedes, escribe la dirección tú o abre la app oficial. No dependas del QR salvo que te ahorre tiempo en un contexto confiable.
- La prisa es el vector: si un QR te mete prisa, probablemente quiere que no pienses.
- Repite la “rutina de 10 segundos”: mira el dominio, lee el texto, recuerda el contexto. Nueve de cada diez veces, eso te salva.
Para los muy curiosos: detalles útiles sin complicarse
Códigos firmados y marcas de agua
En entornos críticos (administración, salud, tickets reventa) existen QR que incluyen firmas digitales verificables por la app oficial. Como usuario, busca indicaciones de “verificación en app” y desconfía de lectores genéricos para validar títulos o entradas.
Parámetros y acortadores
Es normal que un enlace tenga parámetros (utm, id, ref). Lo raro es un dominio desconocido que disfraza el destino con demasiadas redirecciones. Si al abrir ves pasar por varios sitios, cierra y busca el acceso directo.
Privacidad: lo justo y necesario
Un QR de menú no debe pedirte datos personales para ver platos. Uno de pago no necesita tu email salvo para el recibo si tú lo pides. Si te exigen más de lo lógico, pide alternativa.
Resumen:
- Un QR es solo datos. El riesgo nace cuando ejecutas acciones sin revisar.
- Mira siempre el dominio real en la vista previa y valora el contexto del QR.
- Evita instalar apps o perfiles desde un QR. Ve a la tienda oficial.
- En pagos, verifica el nombre del beneficiario y el importe antes de confirmar.
- Para inicios de sesión, escanea solo en pantallas de confianza y revoca dispositivos al terminar.
- En Wi‑Fi público, prioriza tus datos móviles para operaciones sensibles.
- Negocios: dominio propio, QR anti-manipulación, caducidad y transparencia reducen fraude y soporte.
- Si caes, corta pagos, cambia contraseñas, revoca sesiones y guarda pruebas.
Referencias externas:
- Apple: escanear códigos QR con la cámara del iPhone
- Android: cómo escanear códigos QR
- Google Play Protect: protegerse contra apps dañinas
- FBI IC3: alerta pública sobre fraudes con códigos QR
- EMVCo: especificaciones de pagos con QR
- Wikipedia: Código QR (información general)
- Mozilla: cómo reconocer y evitar sitios web fraudulentos
- BBB: alerta de estafas con códigos QR